La ciudad más hermosa que he conocido hasta ahora se llama Innsbruck, es una de esas donde te quieres quedar a vivir.
Tiene todo lo que se puede desear, es bonito, la gente es amable, las compras a la hora del día y sorpresas a la vuelta de la esquina. La capital de los Alpes en invierno es el lugar ideal para los deportes de nieve y en verano el senderismo es el rey, el Palacio Imperial y el Castillo de Ambras la convierten en un destino imperial. Los Juegos Olímpicos han dejado su legado en toda la ciudad.
¿Ya les dieron ganas de ir? Les sigo platicando...
